Riquísima receta de pulpo, muy fácil de hacer y apta para dietas disociadas, para dietas light es conveniente que reduzcas la cantidad de aceite.
Ingredientes:
250 gr. de pulpo
1 limón
1 hoja de laurel
2 cabezas de ajo
1 cucharadita de comino
2 cucharaditas de pimentón dulce
1 pizca de sal
100 cc. de aceite para freír
1 cebolla pequeña
Preparacion:
Cortar en trozos el pulpo. Se pone a cocer en una olla con agua, el zumo del limón, el laurel y la sal.
Aparte, en cazuela de barro se fríen, en un poco de aceite, los ajos picados, la cebolla troceada y el comino.
Cuando se dore la cebolla, se añade el pimentón, y el pulpo, con todo el caldo de la olla que teníamos preparada anteriormente.
Cocinar hasta que esté blando.
Via: arecetas.com
Ingredientes:
250 gr. de pulpo
1 limón
1 hoja de laurel
2 cabezas de ajo
1 cucharadita de comino
2 cucharaditas de pimentón dulce
1 pizca de sal
100 cc. de aceite para freír
1 cebolla pequeña
Preparacion:
Cortar en trozos el pulpo. Se pone a cocer en una olla con agua, el zumo del limón, el laurel y la sal.
Aparte, en cazuela de barro se fríen, en un poco de aceite, los ajos picados, la cebolla troceada y el comino.
Cuando se dore la cebolla, se añade el pimentón, y el pulpo, con todo el caldo de la olla que teníamos preparada anteriormente.
Cocinar hasta que esté blando.
Via: arecetas.com
Importada de Suiza y Alemania, la novedosa técnica outdoor se practica en el país desde hace un año. Combina lo mejor de la caminata y el running y entrena el 90% de los músculos del cuerpo
Consolidada entre los europeos, el Nordic Walking llegó a la Argentina y ya tiene centenares de seguidores.
La novedosa técnica outdoor consiste en “una actividad que revolucionó el concepto del fitness porque trabaja los músculos, el sistema cardiovascular y la coordinación y movilidad”, según explicó a Infobae.com el instructor Christoph Weber, quien destacó que “se entrenan el 90% de los músculos”.
Si bien a simple vista podría confundirse el ejercicio con personas que caminan con un bastón en cada mano, ésos bastones de fibra de carbono con fibra de vidrio hacen que quien practica esta técnica ejercite los brazos y el tronco, al empujarse hacia adelante cada vez que el palo toca el suelo.
La actividad es ideal para desarrollar al aire libre (en Buenos Aires se realiza en los lagos de Palermo) y comparada tanto con la caminata como el running “se involucran más músculos”.
Weber es kinesiólogo, osteópata e instructor de la disciplina y detalló: “Si se compara Nordic Walking con la caminata común se usan más músculos porque hay actividad de los brazos y tronco superior, es más completo. Y respecto a correr la limitación de Nordic Walking es que nunca el pulso va a llegar tan alto, pero estudios demostraron que en caminata nórdica comparada con correr a 7 kilómetros por hora se consumen las mismas calorías, sumado a que con el bastón se hace cierta descarga y no hay tanto impacto en las rodillas”.
El Nordic Walking permite un rendimiento máximo, sin lastimar el cuerpo, dado que evita movimientos bruscos y rebotes que dañen las articulaciones. Comparado con el running, la relación entre la masa muscular y la masa del tejido de grasa es menor que en la carrera. A su vez, el movimiento de torsión alternado hace que quien lo practica trabaje los abdominales y dorsales profundos, que están “escondidos” y, en general, quedan afuera de cualquier rutina específica.
Podría decirse que es un punto intermedio entre la caminata y el running. Más exigente que la primera pero menos agresivo que el segundo, el Nordic Walking pone en movimiento el 90% de los músculos del cuerpo. Además, tiene dos ventajas que son fundamentales para mantener la motivación, esencial en cualquier actividad saludable: se puede practicar en grupo y está pensado para hacerlo al aire libre. Estos dos puntos son vitales para favorecer la disminución del estrés y la socialización.
Acerca de sus beneficios, Weber diferenció que, “en personas poco obesas no pesa tanto la relación entre musculatura y grasa, pero quienes tienen exceso de peso no pueden correr”.
“Personas sin problemas de peso queman entre 40 y 60% de calorías más que en la caminata común, sumado al hecho de que ésta es una caminata completa que, al usar muchos músculos, facilita el metabolismo de la grasa”, destacó Weber, quien destacó, además, que “cuando se camina de esta forma se mejora la postura” por eso el ejercicio es altamente recomendado para personas con problemas de espalda, que trabajan mucho tiempo frente a la computadora, dado que “ayuda a tener más resistencia en la posición de sentado”.
“Se usa también en rehabilitación post operatoria de cadera o rodilla, así como para pacientes que se recuperan de un infarto ya que se camina con pulso más alto”, explicó el entrenador.
Consultado sobre quiénes practican esta caminata, Weber contó que la mayoría se trata de personas de entre 40 y 60 años, así como deportistas de alto rendimiento, que la usan como variante de entrenamiento.
En ese sentido, destacó que “si bien para los deportistas es un complemento a su rutina, para la gente común es totalmente suficiente hacer este ejercicio dos o tres veces por semana”.
“Para las mujeres que se quejan del ‘salero’ es buenísimo porque tiene máxima actividad el tríceps, así como los abdominales, que intervienen al estabilizar el cuerpo”, enumeró entre sus beneficios.
La técnica, según Weber, es fácil de aprender y requiere una inversión de entre 250 y 550 pesos para los bastones y 400 pesos un curso de seis clases de una hora. Luego, la persona está capacitada para salir sola a caminar, sin necesidad de abonar una cuota mensual.
El entrenador destacó que probó Nordic Walking porque le parecía ridículo caminar con bastones hasta que lo sintió en su cuerpo y comprobó los resultados.
En resumidas cuentas, la técnica permite:
* Entrenar el 90% de los músculos del cuerpo
* Quemar 500 calorías por hora
* Economizar el trabajo cardiaco
* Aumentar el suministro de oxígeno a todo el organismo
* Relajar las tensiones del cuello, hombros y columna
* Disminuir la carga de las articulaciones de las piernas
* Estimular el metabolismo
* Ayudar a eliminar el estrés
* Fortalecer el sistema inmunitario
* Proporcionar conciencia corporal y control postural
* Consumir entre un 40% y un 60% más de energía que la caminata
Via: infobae.com
Consolidada entre los europeos, el Nordic Walking llegó a la Argentina y ya tiene centenares de seguidores.
La novedosa técnica outdoor consiste en “una actividad que revolucionó el concepto del fitness porque trabaja los músculos, el sistema cardiovascular y la coordinación y movilidad”, según explicó a Infobae.com el instructor Christoph Weber, quien destacó que “se entrenan el 90% de los músculos”.
Si bien a simple vista podría confundirse el ejercicio con personas que caminan con un bastón en cada mano, ésos bastones de fibra de carbono con fibra de vidrio hacen que quien practica esta técnica ejercite los brazos y el tronco, al empujarse hacia adelante cada vez que el palo toca el suelo.
La actividad es ideal para desarrollar al aire libre (en Buenos Aires se realiza en los lagos de Palermo) y comparada tanto con la caminata como el running “se involucran más músculos”.
Weber es kinesiólogo, osteópata e instructor de la disciplina y detalló: “Si se compara Nordic Walking con la caminata común se usan más músculos porque hay actividad de los brazos y tronco superior, es más completo. Y respecto a correr la limitación de Nordic Walking es que nunca el pulso va a llegar tan alto, pero estudios demostraron que en caminata nórdica comparada con correr a 7 kilómetros por hora se consumen las mismas calorías, sumado a que con el bastón se hace cierta descarga y no hay tanto impacto en las rodillas”.
El Nordic Walking permite un rendimiento máximo, sin lastimar el cuerpo, dado que evita movimientos bruscos y rebotes que dañen las articulaciones. Comparado con el running, la relación entre la masa muscular y la masa del tejido de grasa es menor que en la carrera. A su vez, el movimiento de torsión alternado hace que quien lo practica trabaje los abdominales y dorsales profundos, que están “escondidos” y, en general, quedan afuera de cualquier rutina específica.
Podría decirse que es un punto intermedio entre la caminata y el running. Más exigente que la primera pero menos agresivo que el segundo, el Nordic Walking pone en movimiento el 90% de los músculos del cuerpo. Además, tiene dos ventajas que son fundamentales para mantener la motivación, esencial en cualquier actividad saludable: se puede practicar en grupo y está pensado para hacerlo al aire libre. Estos dos puntos son vitales para favorecer la disminución del estrés y la socialización.
Acerca de sus beneficios, Weber diferenció que, “en personas poco obesas no pesa tanto la relación entre musculatura y grasa, pero quienes tienen exceso de peso no pueden correr”.
“Personas sin problemas de peso queman entre 40 y 60% de calorías más que en la caminata común, sumado al hecho de que ésta es una caminata completa que, al usar muchos músculos, facilita el metabolismo de la grasa”, destacó Weber, quien destacó, además, que “cuando se camina de esta forma se mejora la postura” por eso el ejercicio es altamente recomendado para personas con problemas de espalda, que trabajan mucho tiempo frente a la computadora, dado que “ayuda a tener más resistencia en la posición de sentado”.
“Se usa también en rehabilitación post operatoria de cadera o rodilla, así como para pacientes que se recuperan de un infarto ya que se camina con pulso más alto”, explicó el entrenador.
Consultado sobre quiénes practican esta caminata, Weber contó que la mayoría se trata de personas de entre 40 y 60 años, así como deportistas de alto rendimiento, que la usan como variante de entrenamiento.
En ese sentido, destacó que “si bien para los deportistas es un complemento a su rutina, para la gente común es totalmente suficiente hacer este ejercicio dos o tres veces por semana”.
“Para las mujeres que se quejan del ‘salero’ es buenísimo porque tiene máxima actividad el tríceps, así como los abdominales, que intervienen al estabilizar el cuerpo”, enumeró entre sus beneficios.
La técnica, según Weber, es fácil de aprender y requiere una inversión de entre 250 y 550 pesos para los bastones y 400 pesos un curso de seis clases de una hora. Luego, la persona está capacitada para salir sola a caminar, sin necesidad de abonar una cuota mensual.
El entrenador destacó que probó Nordic Walking porque le parecía ridículo caminar con bastones hasta que lo sintió en su cuerpo y comprobó los resultados.
En resumidas cuentas, la técnica permite:
* Entrenar el 90% de los músculos del cuerpo
* Quemar 500 calorías por hora
* Economizar el trabajo cardiaco
* Aumentar el suministro de oxígeno a todo el organismo
* Relajar las tensiones del cuello, hombros y columna
* Disminuir la carga de las articulaciones de las piernas
* Estimular el metabolismo
* Ayudar a eliminar el estrés
* Fortalecer el sistema inmunitario
* Proporcionar conciencia corporal y control postural
* Consumir entre un 40% y un 60% más de energía que la caminata
Via: infobae.com
Los endocrinólogos y nutricionistas lo ven a diario en sus consultas. Tras hacer dieta, algunos pacientes se mantienen en el peso adecuado, mientras que otros vuelven a engordar enseguida. La vuelta a una mala alimentación no siempre está detrás de esta recuperación de los kilos perdidos, aseguran los especialistas, por lo que, desde hace tiempo, se apunta la existencia de ‘otros culpables’. Una investigación española podría haberlos 'destapado' esta semana.
Según sus datos, dos hormonas implicadas en la regulación del apetito –la leptina y la grelina- tienen un papel clave a la hora de volver a ganar lo que se había adelgazado con un régimen bajo en calorías.
"Saber esto puede ayudar a identificar a las personas más propensas a volver a engordar y, en un futuro, a diseñar un programa personalizado", explica a ELMUNDO.es Ana Belén Crujeiras, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y principal autora del estudio.
Su equipo, compuesto por investigadores del grupo de Endocrinología Molecular y Celular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, realizó un seguimiento a 104 personas con sobrepeso u obesidad que se sometieron a una dieta baja en calorías durante ocho semanas.
Entre otros factores, los investigadores midieron los niveles plasmáticos de grelina y leptina que presentaban los pacientes al inicio de la investigación y volvieron a repetir los análisis seis meses después.
Pérdidas de peso
En general, los participantes perdieron una media del 5% de su peso corporal, aunque sólo algunos consiguieron mantener este adelgazamiento en el tiempo.
Al cruzar los datos obtenidos, los autores de este trabajo que publica la revista 'The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism', comprobaron que aquellos que habían recuperado más del 10% de lo perdido tras la dieta presentaban niveles más altos de leptina y cifras más bajas de grelina que el resto de sus compañeros tanto al inicio como al final del estudio.
"Estos datos indican que, en determinados pacientes, la acción de estas hormonas no es correcta", subraya Crujeiras.
Aunque no ha podido determinar el mecanismo que explica la relación entre estas sustancias y la recuperación del peso, su equipo ya trabaja en una segunda fase de la investigación que ayude a desentrañar las claves de esta asociación y avance en la búsqueda de tratamientos específicos.
"El objetivo es encontrar dianas terapéuticas que permitan restaurar los niveles adecuados de las hormonas. Si sabemos qué personas responden peor a los tratamientos para el sobrepeso y podemos actuar contra esa predisposición, podremos establecer terapias más personalizadas", comenta esta especialista, quien subraya que esta vía es fundamental en la lucha contra la epidemia de obesidad que sufre todo el mundo.
"No sólo es importante conseguir que la gente no aumente su peso. También es fundamental lograr que quienes han conseguido adelgazar no vuelvan a recuperar los kilos perdidos", concluye.
Via: elmundo.es
Según sus datos, dos hormonas implicadas en la regulación del apetito –la leptina y la grelina- tienen un papel clave a la hora de volver a ganar lo que se había adelgazado con un régimen bajo en calorías.
"Saber esto puede ayudar a identificar a las personas más propensas a volver a engordar y, en un futuro, a diseñar un programa personalizado", explica a ELMUNDO.es Ana Belén Crujeiras, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y principal autora del estudio.
Su equipo, compuesto por investigadores del grupo de Endocrinología Molecular y Celular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, realizó un seguimiento a 104 personas con sobrepeso u obesidad que se sometieron a una dieta baja en calorías durante ocho semanas.
Entre otros factores, los investigadores midieron los niveles plasmáticos de grelina y leptina que presentaban los pacientes al inicio de la investigación y volvieron a repetir los análisis seis meses después.
Pérdidas de peso
En general, los participantes perdieron una media del 5% de su peso corporal, aunque sólo algunos consiguieron mantener este adelgazamiento en el tiempo.
Al cruzar los datos obtenidos, los autores de este trabajo que publica la revista 'The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism', comprobaron que aquellos que habían recuperado más del 10% de lo perdido tras la dieta presentaban niveles más altos de leptina y cifras más bajas de grelina que el resto de sus compañeros tanto al inicio como al final del estudio.
"Estos datos indican que, en determinados pacientes, la acción de estas hormonas no es correcta", subraya Crujeiras.
Aunque no ha podido determinar el mecanismo que explica la relación entre estas sustancias y la recuperación del peso, su equipo ya trabaja en una segunda fase de la investigación que ayude a desentrañar las claves de esta asociación y avance en la búsqueda de tratamientos específicos.
"El objetivo es encontrar dianas terapéuticas que permitan restaurar los niveles adecuados de las hormonas. Si sabemos qué personas responden peor a los tratamientos para el sobrepeso y podemos actuar contra esa predisposición, podremos establecer terapias más personalizadas", comenta esta especialista, quien subraya que esta vía es fundamental en la lucha contra la epidemia de obesidad que sufre todo el mundo.
"No sólo es importante conseguir que la gente no aumente su peso. También es fundamental lograr que quienes han conseguido adelgazar no vuelvan a recuperar los kilos perdidos", concluye.
Via: elmundo.es
Un estudio reciente afirma que las personas que están a dieta y beben dos vasos antes de cada comida adelgazan más que el resto
Un estudio realizado por el Instituto Virginia Tech, de Estados Unidos, indica que beber agua antes de las comidas ayuda a perder peso. La investigación, que se presentó en la 240 Reunión Anual de la Sociedad Química Americana, celebrado en Boston, se realizó entre hombres y mujeres que estaban a dieta y fueron divididos en dos grupos: uno que bebió dos vasos de agua (de unos 250 mililitros) antes de sus comidas y otro que no.
Los investigadores comprobaron, tras doce semanas de estudio, que las personas que bebieron agua antes de las comidas perdieron una media de siete kilos frente a los cinco del otro grupo de control. La directora del estudio, Brenda Davy, explicó que «el agua ayuda a perder peso por la simple razón de que llena el estómago antes de la comida y logra, sin aportar calorías, que la sensación de saciedad aparezca antes». Concretó que, «beber dos vasos de agua antes del desayuno, el almuerzo y la cena hace que se consuman entre 75 y 90 calorías menos en cada comida».
Disminuir la ansiedad
Los expertos españoles, no obstante, consideran que no se puede afirmar que beber dos vasos de agua antes de cada comida adelgaza aunque sí es cierto que contribuye a quitar, en alguna medida, el apetito.
Una de las razones por las que beber agua antes de las comidas puede servir de ayuda a la hora de hacer dieta reside, según el doctor Alejandro Domingo, especialista en Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición del Hospital USP San Camilo de Madrid, en que es uno de los muchos métodos que existen «para disminuir la ansiedad que puede generar un régimen de adelgazamiento, porque produce una mayor sensación de plenitud en el estómago. El hecho de ingerir, por ejemplo, dos vasos de agua antes de cada comida no está mal, pero aporta muy poco al tratamiento de la obesidad», afirma el experto.
Esta misma opinión la comparte el catedrático de Bioquímica y profesor de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Villarino, quien añade que «siempre es bueno beber agua, y cuando una persona está a dieta, recomendamos que ingiera líquidos en abundante cantidad porque además de saciar, hidrata el organismo, sobre todo en verano».
Llenar el estómago
Villarino compara esta medida con la recomendación de hacer cinco comidas al día. «Así, no se tiene el estómago vacío durante mucho tiempo y en el momento de comer existe una menor sensación de hambre», explica.
En cualquier caso, continúa el experto, «lo que no se puede hacer es extrapolar a toda la población que beba, como sugiere el estudio, dos vasos de agua antes de comer con el objetivo de que se consuman entre 75 y 90 calorías menos porque no tiene sentido».
Asimismo, Alejandro Domingo advierte de que esta investigación que se ha llevado a cabo en el Instituto Virginia Tech «no se ha presentado en los encuentros habituales de endocrinología y nutrición, no se ha realizado en una Universidad y no aparece publicado en ninguna revista científica de prestigio. Todavía se necesitan más estudios y, por el momento, debe tomarse como una alternativa más a la hora de disminuir la ansiedad cuando una persona quiere perder peso».
Esta función de ayuda en las dietas de adelgazamiento, que los expertos recomiendan matizar mucho y tener claro que no tiene propiedades adelgazantes, sino saciantes, vienen a sumarse a otras muchas virtudes que posee el líquido elemento.
Una adicción de moda
Su poder saciante, si no adelgazante, se convierte en un motivo más por el que hacerse adictos al agua. Una «adicción» que ha logrado cambiar los paisajes urbanos y playeros, pues las botellas de agua en la mano, en el bolso o en la mochila han invadido nuestras ciudades y pueblos, nuestras playas... Se podría decir, incluso, que los pequeños envases de plástico –reciclable, por supuesto– proporcionan un cierto glamour a quienes los portan.
El agua forma parte del ser humano. Somos agua. Nuestro organismo se compone de agua en, aproximadamente, dos terceras partes; algo más en los bebés y algo menos en los ancianos. Pero somos agua. De ahí que su ingesta sea imprescindible y que, mientras un ser humano puede permanecer semanas sin ingerir alimentos y sobrevivir, no viviríamos mucho más de 48 horas sin beber agua. Pero el cuerpo humano pierde agua diariamente, debido a su actividad ordinaria. A través de la orina se deshechan entre un litro y un litro y medio de agua; un litro por la piel; 100 mililitros en las heces y 250 por el aire expirado.
De ahí la recomendación de los médicos para que evitemos la deshidratación ingiriendo, al menos, la misma cantidad que perdemos. Las indicaciones son ingerir entre dos litros y dos litros y medio de agua (de ellos, aproximadamente uno a través de los alimentos y el resto, bebida) que se completarán con unos 200 mililitros que obtenemos del aire aspirado más unos 300 de agua metabólica.
Minerales y del grifo
Los especialistas en endocrinología y nutrición, así como otros facultativos que recomiendan una buena ingesta de agua, no especifican que se trate de agua envasada. La que obtenemos del grifo contiene minerales en las cantidades necesarias y proporciona la hidratación correcta.
Las diferentes marcas de agua mineral poseen, cada una de ellas, características propias pues, según el Instituto de Investigación Agua y Salud, no existen dos aguas minerales iguales. El contenido de cada una de ellas las convierte en más o menos idóneas para los pacientes con determinadas patologías.
Por ejemplo, las bicarbonatadas o alcalinas facilitan la digestión y neutralizan la acidez de estómago; las magnésicas, contribuyen a la mineralización de huesos y dientes y ayudan a combatir el estres, pero pueden resultar ligeramente laxantes; las hiposódicas se recomiendan para la hipertensión, la retención de líquidos y las alteraciones renales y, por último, las aguas carbónicas, o con gas estimulan el apetito y facilitan la digestión.
Via: larazon.es
Un estudio realizado por el Instituto Virginia Tech, de Estados Unidos, indica que beber agua antes de las comidas ayuda a perder peso. La investigación, que se presentó en la 240 Reunión Anual de la Sociedad Química Americana, celebrado en Boston, se realizó entre hombres y mujeres que estaban a dieta y fueron divididos en dos grupos: uno que bebió dos vasos de agua (de unos 250 mililitros) antes de sus comidas y otro que no.
Los investigadores comprobaron, tras doce semanas de estudio, que las personas que bebieron agua antes de las comidas perdieron una media de siete kilos frente a los cinco del otro grupo de control. La directora del estudio, Brenda Davy, explicó que «el agua ayuda a perder peso por la simple razón de que llena el estómago antes de la comida y logra, sin aportar calorías, que la sensación de saciedad aparezca antes». Concretó que, «beber dos vasos de agua antes del desayuno, el almuerzo y la cena hace que se consuman entre 75 y 90 calorías menos en cada comida».
Disminuir la ansiedad
Los expertos españoles, no obstante, consideran que no se puede afirmar que beber dos vasos de agua antes de cada comida adelgaza aunque sí es cierto que contribuye a quitar, en alguna medida, el apetito.
Una de las razones por las que beber agua antes de las comidas puede servir de ayuda a la hora de hacer dieta reside, según el doctor Alejandro Domingo, especialista en Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición del Hospital USP San Camilo de Madrid, en que es uno de los muchos métodos que existen «para disminuir la ansiedad que puede generar un régimen de adelgazamiento, porque produce una mayor sensación de plenitud en el estómago. El hecho de ingerir, por ejemplo, dos vasos de agua antes de cada comida no está mal, pero aporta muy poco al tratamiento de la obesidad», afirma el experto.
Esta misma opinión la comparte el catedrático de Bioquímica y profesor de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Villarino, quien añade que «siempre es bueno beber agua, y cuando una persona está a dieta, recomendamos que ingiera líquidos en abundante cantidad porque además de saciar, hidrata el organismo, sobre todo en verano».
Llenar el estómago
Villarino compara esta medida con la recomendación de hacer cinco comidas al día. «Así, no se tiene el estómago vacío durante mucho tiempo y en el momento de comer existe una menor sensación de hambre», explica.
En cualquier caso, continúa el experto, «lo que no se puede hacer es extrapolar a toda la población que beba, como sugiere el estudio, dos vasos de agua antes de comer con el objetivo de que se consuman entre 75 y 90 calorías menos porque no tiene sentido».
Asimismo, Alejandro Domingo advierte de que esta investigación que se ha llevado a cabo en el Instituto Virginia Tech «no se ha presentado en los encuentros habituales de endocrinología y nutrición, no se ha realizado en una Universidad y no aparece publicado en ninguna revista científica de prestigio. Todavía se necesitan más estudios y, por el momento, debe tomarse como una alternativa más a la hora de disminuir la ansiedad cuando una persona quiere perder peso».
Esta función de ayuda en las dietas de adelgazamiento, que los expertos recomiendan matizar mucho y tener claro que no tiene propiedades adelgazantes, sino saciantes, vienen a sumarse a otras muchas virtudes que posee el líquido elemento.
Una adicción de moda
Su poder saciante, si no adelgazante, se convierte en un motivo más por el que hacerse adictos al agua. Una «adicción» que ha logrado cambiar los paisajes urbanos y playeros, pues las botellas de agua en la mano, en el bolso o en la mochila han invadido nuestras ciudades y pueblos, nuestras playas... Se podría decir, incluso, que los pequeños envases de plástico –reciclable, por supuesto– proporcionan un cierto glamour a quienes los portan.
El agua forma parte del ser humano. Somos agua. Nuestro organismo se compone de agua en, aproximadamente, dos terceras partes; algo más en los bebés y algo menos en los ancianos. Pero somos agua. De ahí que su ingesta sea imprescindible y que, mientras un ser humano puede permanecer semanas sin ingerir alimentos y sobrevivir, no viviríamos mucho más de 48 horas sin beber agua. Pero el cuerpo humano pierde agua diariamente, debido a su actividad ordinaria. A través de la orina se deshechan entre un litro y un litro y medio de agua; un litro por la piel; 100 mililitros en las heces y 250 por el aire expirado.
De ahí la recomendación de los médicos para que evitemos la deshidratación ingiriendo, al menos, la misma cantidad que perdemos. Las indicaciones son ingerir entre dos litros y dos litros y medio de agua (de ellos, aproximadamente uno a través de los alimentos y el resto, bebida) que se completarán con unos 200 mililitros que obtenemos del aire aspirado más unos 300 de agua metabólica.
Minerales y del grifo
Los especialistas en endocrinología y nutrición, así como otros facultativos que recomiendan una buena ingesta de agua, no especifican que se trate de agua envasada. La que obtenemos del grifo contiene minerales en las cantidades necesarias y proporciona la hidratación correcta.
Las diferentes marcas de agua mineral poseen, cada una de ellas, características propias pues, según el Instituto de Investigación Agua y Salud, no existen dos aguas minerales iguales. El contenido de cada una de ellas las convierte en más o menos idóneas para los pacientes con determinadas patologías.
Por ejemplo, las bicarbonatadas o alcalinas facilitan la digestión y neutralizan la acidez de estómago; las magnésicas, contribuyen a la mineralización de huesos y dientes y ayudan a combatir el estres, pero pueden resultar ligeramente laxantes; las hiposódicas se recomiendan para la hipertensión, la retención de líquidos y las alteraciones renales y, por último, las aguas carbónicas, o con gas estimulan el apetito y facilitan la digestión.
Via: larazon.es
A veces las famosas nos sorprenden con sus irracionales dietas, este es un claro ejemplo de lo que no debemos hacer para adelgazar y menos aun para jugar con nuestra salud:
Liz Hurley es capaz de escandalizar a todos los expertos de la nutrición. La actriz revela que su última dieta consiste en saltarse casi por completo el desayuno, bebiendo tazas de agua caliente y tomando un pequeño aperitivo a media mañana.
Muchas mujeres quieren tener el cuerpo que tiene Hurley, incluso las que tienen la mitad de su edad, pero los médicos no recomiendan en absoluto seguir sus pasos. La actriz vive por la mañana con tan sólo tazas de agua caliente, alguna vez toma un café expreso y a media mañana un pequeño aperitivo o tortas de avena.
Es más que sabido que el desayuno constituye la comida más importante del día aunque el consejo de Liz, de 45 años, es saltárselo. Esta dieta tan sólo se incluye en la lista de verdaderas locuras que ha hecho la actriz con su alimentación.
Después de dar a luz a su hijo Damian en 2002, Hurley se refugió en la casa de Elton John para no comer nada excepto tortas de avena hasta que perdiese todo el peso que le había supuesto su embarazo. Antes de aquello seguía una dieta basada en sopas de berro, algo que le permitía perder la estremecedora cantidad de 4,5 kilogramos al día.
En otra ocasión, la actriz reveló que podía vivir realizando tan sólo una comida al día: "Lo único que como es la cena. Me voy a la cama con hambre". Pero entró en una depresión cuando pensaba que estaba adelgazando y había engordado algún kilo de más.
Ahora no tiene reparo alguno al divulgar sus prácticas para nada saludables en Twitter, después de unas recientes vacaciones en un yate por el Sur de Francia. "Mi dieta ha sobrevivido al ataque de unas estupendas vacaciones y el desacuerdo de los dietistas, pero juro que no hay nada como no comer apenas durante el desayuno".
Via: europapress.es
Liz Hurley es capaz de escandalizar a todos los expertos de la nutrición. La actriz revela que su última dieta consiste en saltarse casi por completo el desayuno, bebiendo tazas de agua caliente y tomando un pequeño aperitivo a media mañana.
Muchas mujeres quieren tener el cuerpo que tiene Hurley, incluso las que tienen la mitad de su edad, pero los médicos no recomiendan en absoluto seguir sus pasos. La actriz vive por la mañana con tan sólo tazas de agua caliente, alguna vez toma un café expreso y a media mañana un pequeño aperitivo o tortas de avena.
Es más que sabido que el desayuno constituye la comida más importante del día aunque el consejo de Liz, de 45 años, es saltárselo. Esta dieta tan sólo se incluye en la lista de verdaderas locuras que ha hecho la actriz con su alimentación.
Después de dar a luz a su hijo Damian en 2002, Hurley se refugió en la casa de Elton John para no comer nada excepto tortas de avena hasta que perdiese todo el peso que le había supuesto su embarazo. Antes de aquello seguía una dieta basada en sopas de berro, algo que le permitía perder la estremecedora cantidad de 4,5 kilogramos al día.
En otra ocasión, la actriz reveló que podía vivir realizando tan sólo una comida al día: "Lo único que como es la cena. Me voy a la cama con hambre". Pero entró en una depresión cuando pensaba que estaba adelgazando y había engordado algún kilo de más.
Ahora no tiene reparo alguno al divulgar sus prácticas para nada saludables en Twitter, después de unas recientes vacaciones en un yate por el Sur de Francia. "Mi dieta ha sobrevivido al ataque de unas estupendas vacaciones y el desacuerdo de los dietistas, pero juro que no hay nada como no comer apenas durante el desayuno".
Via: europapress.es
Estudios publicados en National Center for Biotechnology Information han demostrado que el insomnio puede ser la causa principal de la obesidad. Recientemente se ha descubierto que para bajar de peso la dieta debe ayudar a dormir sin insomnio.
¿Por qué el insomnio interfiere con las dietas para bajar de peso?
* El día siguiente de una noche con insomnio aumenta el apetito y la preferencia por los alimentos dulces.
* El insomnio causa resistencia a la insulina y aumento desproporcionado del azúcar en la sangre después de comer algún carbohidrato.
Hay diferentes fases del sueño pero solo al dormir profundamente se producen cambios que ayudan a bajar de peso. Inclusive mis pacientes que tienen una pareja con ronquidos que interrumpen su sueño profundo también presentan aumento de peso.
¿Cuánto debo dormir para bajar de peso?
Para evitar el aumento de peso ocasionado por la deficiencia del sueño debes cumplir con estas características:
* dormir profundo. Evita compartir la cama con un roncador, un bebé o una mascota
* dormir durante la noche. Las personas que se acuestan muy tarde o duermen solo hasta las 4:30 am también aumentan de peso.
* dormir mínimo 6 horas
¿Cómo curar el insomnio?
* Evita dar vueltas en la cama intentando dormir. Si no logras dormir en 5 minutos debes levantarte de la cama y volver cuando sientas sueño. Si otra vez no lograste dormir en 5 minutos debes levantarte de nuevo hasta lograr dormir pero NUNCA debes seguir dando vueltas en la cama.
* Debes acostumbrar a tu cuerpo a tener el hábito de dormir a la misma hora por eso procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora.
* No utilices tu cama para otra actividad que no sea placentera como dormir o tener relaciones sexuales. Menos aún debes usar tu cama para discutir, trabajar, estudiar o ver noticias en la TV.
* Lo más importante para no tener insomnio es hacer ejercicio. Las hormonas producidas durante el ejercicio son tranquilizadoras
* Mínimo 2 horas antes de acostarte debes empezar a relajarte y bajar la intensidad.
* Evita la cafeína inclusive en la mañana. La cafeína del café o té permanece hasta 24 horas en el cuerpo
* No bebas alcohol. Aunque produce somnolencia, el alcohol es causa frecuente de despertares nocturnos y ronquidos que interfieren con el sueño nocturno
* Averigua si alguna de las medicinas que tomas pueden causar insomnio. Muchas medicinas para bajar de peso como Sibutramina (Reductil, Repentil) causan insomnio. Algunos antidepresivos como Fluoxetina (Prozac) también.
* No utilices medicamentos para dormir. Estos medicamentos engordan y causan adicción
Via: eltiempo.com
¿Por qué el insomnio interfiere con las dietas para bajar de peso?
* El día siguiente de una noche con insomnio aumenta el apetito y la preferencia por los alimentos dulces.
* El insomnio causa resistencia a la insulina y aumento desproporcionado del azúcar en la sangre después de comer algún carbohidrato.
Hay diferentes fases del sueño pero solo al dormir profundamente se producen cambios que ayudan a bajar de peso. Inclusive mis pacientes que tienen una pareja con ronquidos que interrumpen su sueño profundo también presentan aumento de peso.
¿Cuánto debo dormir para bajar de peso?
Para evitar el aumento de peso ocasionado por la deficiencia del sueño debes cumplir con estas características:
* dormir profundo. Evita compartir la cama con un roncador, un bebé o una mascota
* dormir durante la noche. Las personas que se acuestan muy tarde o duermen solo hasta las 4:30 am también aumentan de peso.
* dormir mínimo 6 horas
¿Cómo curar el insomnio?
* Evita dar vueltas en la cama intentando dormir. Si no logras dormir en 5 minutos debes levantarte de la cama y volver cuando sientas sueño. Si otra vez no lograste dormir en 5 minutos debes levantarte de nuevo hasta lograr dormir pero NUNCA debes seguir dando vueltas en la cama.
* Debes acostumbrar a tu cuerpo a tener el hábito de dormir a la misma hora por eso procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora.
* No utilices tu cama para otra actividad que no sea placentera como dormir o tener relaciones sexuales. Menos aún debes usar tu cama para discutir, trabajar, estudiar o ver noticias en la TV.
* Lo más importante para no tener insomnio es hacer ejercicio. Las hormonas producidas durante el ejercicio son tranquilizadoras
* Mínimo 2 horas antes de acostarte debes empezar a relajarte y bajar la intensidad.
* Evita la cafeína inclusive en la mañana. La cafeína del café o té permanece hasta 24 horas en el cuerpo
* No bebas alcohol. Aunque produce somnolencia, el alcohol es causa frecuente de despertares nocturnos y ronquidos que interfieren con el sueño nocturno
* Averigua si alguna de las medicinas que tomas pueden causar insomnio. Muchas medicinas para bajar de peso como Sibutramina (Reductil, Repentil) causan insomnio. Algunos antidepresivos como Fluoxetina (Prozac) también.
* No utilices medicamentos para dormir. Estos medicamentos engordan y causan adicción
Via: eltiempo.com
Entiendo los resultados de esta encuesta en la que la mayoria de mujeres rechazan la presión de volver a tener la misma figura de antes del embarazo en un periodo record, considero que hay muchos factores mucho mas importantes como el cuidado de nuestro hijo, bienestar emocional, una relación autentica basada en el amor y no sólo en el físico, una complicidad y una decisión muy clara, compartida o no dependiendo de la situación, pero siempre el gran privilegio de dar vida que es un don.
" No es oro todo lo que reluce " dice un refran y nada mas verdadero que en esta situación en el que las mujeres somos conscientes de los cambios que se van a producir en nuestro cuerpo y como y cuando lo elegimos libremente, dejando a nuestros cuerpos acoger una vida, la vida de un ser, ser madres... crear una familia, que importan unos kilos de mas?, que prisa nos quieren dar?, a quien le importa tanto? y verdaderamente si a alguien le importa mucho, no vale la pena...
Despues de un embarazo hay que recuperarse tranquilamente disfrutando de cada momento y sin ninguna presión por ninguna parte y menos dejarse llevar por los medios.
Aqui os dejo la noticia:
Una encuesta realizada a mujeres estadounidenses que habían sido madres en el último año revelaba que estaban muy cabreadas con las revistas y programas de televisión dedicados a contar la vida de los famosos. Hasta el punto de retirar sus suscripciones. La encuesta, puesta en marcha por el portal babycenter.com, con sede en San Francisco, mostraba que el 31% de las entrevistadas estaban “enfadadas” porque se sentían “presionadas” a lucir perfectas tras las primeras semanas del parto, al igual que hacían los personajes de la revista. Otro 24% dijeron sentirse sencillamente “deprimidas”.
El 31% de las madres se declaran “enfadadas” por la presión para estar perfectas a las semanas de dar a luz
Las sociedades científicas desaconsejan un régimen estricto o un duro entrenamiento los primeros meses
Muchas adujeron que presionar a las mujeres para que perdieran peso rápidamente en un momento en el que estaban intentando aprender a ser madres era “injusto”. Otras encuestadas señalaron que estas publicaciones habían conseguido penetrar el último bastión femenino. “Ahora parece anormal que tu cuerpo no sea el mismo después del parto. Si no recuperas la misma talla de antes es porque tienes algún problema o eres vaga”. “Parece como si todo el mundo quisiera tener hijos y luego hacer desaparecer como por arte de magia todos los vestigios de la maternidad en el cuerpo de la mujer”, se quejaban las participantes en la encuesta.
El ‘babyboom’ de muchas actrices y modelos trae cola. Tras lucir embarazo y enseñar al bebé viene el garbeo posparto. Cuatro o cinco semanas después han recuperado el peso previo al embarazo, el tono muscular y la silueta. Algunas se atreven a subirse a la pasarela, como fue el caso de Heidi Klum, que desfiló para Victoria’s Secret ocho semanas después de dar a luz a su cuarto hijo. Algunas atletas de esta especie de Juegos Olímpicos de la pérdida de peso posparto” –según la denomina una publicación estadounidense– son la actriz Halle Berry (posando delgadísima sobre la alfombra roja seis semanas después del parto) o Nicole Kidman (asegurando en la revista New York Post Chronicle que en dos semanas había recuperado su figura). Para el común de los mortales que no están dotados de una genética excepcional o de una cuenta corriente capaz de pagar un entrenador personal cinco veces por semana y una cirugía reconstructiva exprés, queda la envidia, la resignación, la dieta o la depresión.
Pero dejando a un lado las cuestiones estéticas –que no frívolas, porque ocupan y preocupan mucho a las mujeres–, conviene preguntarse si tiene sentido hacer una dieta o un programa intensivo de ejercicio físico después del parto, o si la sabiduría de la naturaleza va a permitir a las mujeres volver espontáneamente a la forma física anterior a la maternidad. “Es una etapa en la que el cuerpo activa mecanismos para preservar la grasa como reserva para la lactancia” –explica Susana Monereo, endocrinóloga del hospital de Getafe, en Madrid. “Por tanto, no es un buen momento para perder peso espontáneamente. Desde el punto de vista metabólico, el cuerpo tiende a no permitirse adelgazar, está ahorrando para preservar la lactancia”.
¿Cómo lo hacen, entonces, las famosas? Pues la cosa va de tiempo y dinero. Muchas de estas profesionales para quienes la imagen es una herramienta de trabajo primordial se entrenan cinco días a la semana y contratan nutricionistas que les diseñan menús restrictivos de 200 calorías. “Estamos ante una situación artificial”, comenta Monereo, “la mayoría de estas mujeres famosas han pasado por un quirófano antes de volver a presentarse en sociedad, muchas no dan el pecho y, sobre todo, se han cuidado muchísimo durante el embarazo. Evidentemente, es más fácil adelgazar si te sobran dos kilos después del parto que si te has quedado con un sobrepeso de 20”. En su opinión, la lectura positiva que habría que hacer de este fenómeno mediático es que las mujeres se convenzan de que cuidándose durante el embarazo la recuperación es más rápida.
Esta experta señala que el posparto es una época para “cuidarse”. “Después del embarazo el gasto energético cae en picado, y si se sigue comiendo al mismo ritmo se suele engordar”. Si la mujer ha optado por la lactancia natural, debe tener en cuenta que, independientemente del régimen que haga, necesita nutrientes y sustancias básicas que garanticen la calidad de la leche. “Hay que buscar un equilibrio entre lo que el cuerpo consume y lo que gasta. Una mujer que está amamantando necesita entre 500 y 600 calorías por encima de su dieta normal, que sería de 1.800 diarias”. De este aporte calórico, indica la endocrinóloga, una parte importante debe ser de líquidos (2 o 3 litros diarios, y de ellos, el 50% debe ser leche, para garantizar las cantidades recomendadas de calcio y vitamina D). No es un mito, la lactancia ayuda a adelgazar. “Pierdes peso porque pierdes grasa, pero hay que buscar el equilibrio porque con una dieta hipocalórica la mujer se puede desnutrir”, señala la doctora Monereo.
En bloque cerrado, todas las sociedades científicas relacionadas con la nutrición y la ginecología desaconsejan que una mujer se someta a un régimen dietético estricto o a un programa muy duro de entrenamiento físico en los primeros meses de posparto. “Las olimpiadas por perder peso son perjudiciales para la madre y para el bebé, independientemente de lo famosas que ellas sean”, indican desde La Leche League International, una organización que promueve la lactancia natural y recomienda a las madres no perder peso deliberadamente en los primeros dos meses que siguen al parto.
Ejercicio físico. La mayoría de los ginecólogos recomiendan a las mujeres esperar seis semanas para empezar un programa de entrenamiento físico. Antes aún no han finalizado los cambios anatómicos derivados del nacimiento del niño. Además, los ligamentos y las articulaciones pueden ser menos estables a causa de la acción de la relaxina, una hormona que tiene la misión de hacer más elástica la zona del pubis en el momento del parto.
Las recomendaciones del Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras apuntan que el entrenamiento posparto debe empezarse gradualmente y siempre con supervisión médica. Las mujeres deportistas con buena forma física antes del embarazo, que siguieron entrenándose durante ese tiempo y tuvieron un parto sin complicaciones son las que suelen estar en mejores condiciones de retomar la actividad física en poco tiempo.
No a la tele, sí a andar
Las horas de televisión, la comida basura y la vida sedentaria fueron los factores que se repitieron en las mujeres que tenían un sobrepeso de cinco kilos por encima del peso previo a la maternidad un año después del parto, según un estudio publicado en The American Journal of Preventive Medicine. Otra investigación dirigida por la Escuela de Medicina de Harvard con 902 nuevas madres corroboró que las que veían menos de dos horas de televisión diarias, caminaban 30 minutos o más cada día y seguían una dieta baja en grasas trans conseguían perder más del 70% del peso extra de la maternidad en el primer año después del parto.
Via: elpais.com
" No es oro todo lo que reluce " dice un refran y nada mas verdadero que en esta situación en el que las mujeres somos conscientes de los cambios que se van a producir en nuestro cuerpo y como y cuando lo elegimos libremente, dejando a nuestros cuerpos acoger una vida, la vida de un ser, ser madres... crear una familia, que importan unos kilos de mas?, que prisa nos quieren dar?, a quien le importa tanto? y verdaderamente si a alguien le importa mucho, no vale la pena...
Despues de un embarazo hay que recuperarse tranquilamente disfrutando de cada momento y sin ninguna presión por ninguna parte y menos dejarse llevar por los medios.
Aqui os dejo la noticia:
Una encuesta realizada a mujeres estadounidenses que habían sido madres en el último año revelaba que estaban muy cabreadas con las revistas y programas de televisión dedicados a contar la vida de los famosos. Hasta el punto de retirar sus suscripciones. La encuesta, puesta en marcha por el portal babycenter.com, con sede en San Francisco, mostraba que el 31% de las entrevistadas estaban “enfadadas” porque se sentían “presionadas” a lucir perfectas tras las primeras semanas del parto, al igual que hacían los personajes de la revista. Otro 24% dijeron sentirse sencillamente “deprimidas”.
El 31% de las madres se declaran “enfadadas” por la presión para estar perfectas a las semanas de dar a luz
Las sociedades científicas desaconsejan un régimen estricto o un duro entrenamiento los primeros meses
Muchas adujeron que presionar a las mujeres para que perdieran peso rápidamente en un momento en el que estaban intentando aprender a ser madres era “injusto”. Otras encuestadas señalaron que estas publicaciones habían conseguido penetrar el último bastión femenino. “Ahora parece anormal que tu cuerpo no sea el mismo después del parto. Si no recuperas la misma talla de antes es porque tienes algún problema o eres vaga”. “Parece como si todo el mundo quisiera tener hijos y luego hacer desaparecer como por arte de magia todos los vestigios de la maternidad en el cuerpo de la mujer”, se quejaban las participantes en la encuesta.
El ‘babyboom’ de muchas actrices y modelos trae cola. Tras lucir embarazo y enseñar al bebé viene el garbeo posparto. Cuatro o cinco semanas después han recuperado el peso previo al embarazo, el tono muscular y la silueta. Algunas se atreven a subirse a la pasarela, como fue el caso de Heidi Klum, que desfiló para Victoria’s Secret ocho semanas después de dar a luz a su cuarto hijo. Algunas atletas de esta especie de Juegos Olímpicos de la pérdida de peso posparto” –según la denomina una publicación estadounidense– son la actriz Halle Berry (posando delgadísima sobre la alfombra roja seis semanas después del parto) o Nicole Kidman (asegurando en la revista New York Post Chronicle que en dos semanas había recuperado su figura). Para el común de los mortales que no están dotados de una genética excepcional o de una cuenta corriente capaz de pagar un entrenador personal cinco veces por semana y una cirugía reconstructiva exprés, queda la envidia, la resignación, la dieta o la depresión.
Pero dejando a un lado las cuestiones estéticas –que no frívolas, porque ocupan y preocupan mucho a las mujeres–, conviene preguntarse si tiene sentido hacer una dieta o un programa intensivo de ejercicio físico después del parto, o si la sabiduría de la naturaleza va a permitir a las mujeres volver espontáneamente a la forma física anterior a la maternidad. “Es una etapa en la que el cuerpo activa mecanismos para preservar la grasa como reserva para la lactancia” –explica Susana Monereo, endocrinóloga del hospital de Getafe, en Madrid. “Por tanto, no es un buen momento para perder peso espontáneamente. Desde el punto de vista metabólico, el cuerpo tiende a no permitirse adelgazar, está ahorrando para preservar la lactancia”.
¿Cómo lo hacen, entonces, las famosas? Pues la cosa va de tiempo y dinero. Muchas de estas profesionales para quienes la imagen es una herramienta de trabajo primordial se entrenan cinco días a la semana y contratan nutricionistas que les diseñan menús restrictivos de 200 calorías. “Estamos ante una situación artificial”, comenta Monereo, “la mayoría de estas mujeres famosas han pasado por un quirófano antes de volver a presentarse en sociedad, muchas no dan el pecho y, sobre todo, se han cuidado muchísimo durante el embarazo. Evidentemente, es más fácil adelgazar si te sobran dos kilos después del parto que si te has quedado con un sobrepeso de 20”. En su opinión, la lectura positiva que habría que hacer de este fenómeno mediático es que las mujeres se convenzan de que cuidándose durante el embarazo la recuperación es más rápida.
Esta experta señala que el posparto es una época para “cuidarse”. “Después del embarazo el gasto energético cae en picado, y si se sigue comiendo al mismo ritmo se suele engordar”. Si la mujer ha optado por la lactancia natural, debe tener en cuenta que, independientemente del régimen que haga, necesita nutrientes y sustancias básicas que garanticen la calidad de la leche. “Hay que buscar un equilibrio entre lo que el cuerpo consume y lo que gasta. Una mujer que está amamantando necesita entre 500 y 600 calorías por encima de su dieta normal, que sería de 1.800 diarias”. De este aporte calórico, indica la endocrinóloga, una parte importante debe ser de líquidos (2 o 3 litros diarios, y de ellos, el 50% debe ser leche, para garantizar las cantidades recomendadas de calcio y vitamina D). No es un mito, la lactancia ayuda a adelgazar. “Pierdes peso porque pierdes grasa, pero hay que buscar el equilibrio porque con una dieta hipocalórica la mujer se puede desnutrir”, señala la doctora Monereo.
En bloque cerrado, todas las sociedades científicas relacionadas con la nutrición y la ginecología desaconsejan que una mujer se someta a un régimen dietético estricto o a un programa muy duro de entrenamiento físico en los primeros meses de posparto. “Las olimpiadas por perder peso son perjudiciales para la madre y para el bebé, independientemente de lo famosas que ellas sean”, indican desde La Leche League International, una organización que promueve la lactancia natural y recomienda a las madres no perder peso deliberadamente en los primeros dos meses que siguen al parto.
Ejercicio físico. La mayoría de los ginecólogos recomiendan a las mujeres esperar seis semanas para empezar un programa de entrenamiento físico. Antes aún no han finalizado los cambios anatómicos derivados del nacimiento del niño. Además, los ligamentos y las articulaciones pueden ser menos estables a causa de la acción de la relaxina, una hormona que tiene la misión de hacer más elástica la zona del pubis en el momento del parto.
Las recomendaciones del Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras apuntan que el entrenamiento posparto debe empezarse gradualmente y siempre con supervisión médica. Las mujeres deportistas con buena forma física antes del embarazo, que siguieron entrenándose durante ese tiempo y tuvieron un parto sin complicaciones son las que suelen estar en mejores condiciones de retomar la actividad física en poco tiempo.
No a la tele, sí a andar
Las horas de televisión, la comida basura y la vida sedentaria fueron los factores que se repitieron en las mujeres que tenían un sobrepeso de cinco kilos por encima del peso previo a la maternidad un año después del parto, según un estudio publicado en The American Journal of Preventive Medicine. Otra investigación dirigida por la Escuela de Medicina de Harvard con 902 nuevas madres corroboró que las que veían menos de dos horas de televisión diarias, caminaban 30 minutos o más cada día y seguían una dieta baja en grasas trans conseguían perder más del 70% del peso extra de la maternidad en el primer año después del parto.
Via: elpais.com
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